INNOVACIÓN, TECNOLOGÍA Y RESULTADOS TANGIBLES
Tecnología FICEP y el sistema automatizado PVX 230
El nuevo sistema desarrollado por FICEP combina la prensa de tornillo de fricción PVX 230 con un robot equipado con un doble imán, que ofrece una precisión excepcional y un proceso de producción totalmente automatizado.
Beneficios tangibles y valor centrado en las personas
El nuevo sistema ha mejorado la productividad, reducido los tiempos de procesamiento y mejorado la calidad del producto final, además de disminuir significativamente las operaciones manuales y los niveles de ruido.
Una colaboración basada en una visión industrial compartida
La colaboración entre FICEP y el Grupo Chiaravalli está arraigada en una cultura industrial compartida, impulsada por la calidad, la innovación y sólidas raíces locales.
En el sector industrial, innovar un proceso productivo significa mucho más que simplemente introducir nueva tecnología. Significa elegir un socio capaz de comprender los requisitos industriales, los objetivos de producción y la visión a largo plazo de la empresa. Este enfoque compartido es la base de la colaboración entre FICEP y el Grupo Chiaravalli , dos empresas unidas por una fuerte cultura industrial, un compromiso con la calidad y profundas raíces en sus comunidades locales.
Fundado en 1952, el Grupo Chiaravalli es ahora un líder reconocido internacionalmente en la industria de transmisión mecánica de potencia y componentes especiales. Con alrededor de 360 empleados y unos ingresos del Grupo que superan los 100 millones de euros, la empresa opera a través de cuatro divisiones de negocio—Industrial, Componentes Especiales, Alimentación y Motocicletas—que sirven a mercados de Europa, Sudamérica y Asia.
A pesar de su crecimiento internacional, el Grupo Chiaravalli siempre ha mantenido una filosofía clara: construir relaciones a largo plazo con socios locales excepcionales capaces de ofrecer experiencia técnica, fiabilidad y capacidad de respuesta. Esta visión encontró una combinación perfecta en FICEP. La colaboración entre ambas compañías comenzó con un importante proyecto de modernización de la producción. Tras casi veinte años, Chiaravalli decidió rediseñar completamente el proceso de estampado de las cuchillas cortadoras, un segmento de producto en el que el Grupo es ahora líder mundial del mercado. Fue un paso especialmente estratégico y desafiante: modernizar un proceso altamente especializado y consolidado que dependía en gran medida de operaciones manuales, mientras mejoraba la precisión, la eficiencia y la continuidad de la producción sin comprometer la calidad final del producto.
Para abordar este desafío, FICEP desarrolló un sistema de coronación de cuchillas totalmente automatizado que incorporaba la prensa de rosca de fricción PVX 230 integrada con un robot equipado con un doble imán. La solución fue diseñada específicamente para ofrecer una precisión excepcional, fiabilidad operativa y un flujo de producción optimizado. La decisión de adoptar la tecnología de CEP fue seguida de una exhaustiva evaluación in situ, reforzada aún más durante un evento de puertas abiertas donde el equipo de Chiaravalli tuvo la oportunidad de experimentar de primera mano la calidad de construcción, el rendimiento de la máquina y la experiencia en ingeniería que definen el enfoque de FICEP.
Según la Dra. Andrea Chiaravalli, directora ejecutiva y directora general del Grupo, la confianza construida entre ambas empresas a lo largo de los años sin duda facilitó el diálogo, pero la decisión final estuvo finalmente impulsada por la eficacia probada de la solución propuesta.
«La relación de larga duración entre nuestras familias ha contribuido sin duda a establecer un ambiente de confianza mutua desde el principio. Sin embargo, la selección del socio adecuado debía basarse en la eficacia y eficiencia de la solución propuesta. Desde la primera instalación, experimentamos mejoras significativas en un proceso de producción extremadamente delicado.»
La introducción de la prensa de tornillo PVX 230 en el sistema de producción automatizado ha aportado beneficios tangibles a lo largo de todo el proceso de fabricación. La mejora en la precisión del conformado ha mejorado la calidad de los componentes semiacabados y ha incrementado la eficiencia de las etapas de producción posteriores, resultando en tiempos de procesamiento más cortos y una mayor continuidad operativa.
Los beneficios también se han extendido a la capacidad de respuesta de la empresa a las demandas del mercado. Gracias al proceso de producción optimizado, Chiaravalli ha incrementado su capacidad para gestionar pedidos especiales con mayor rapidez, al tiempo que mejora tanto su competitividad como su eficiencia operativa global.
Otro beneficio especialmente importante ha sido la mejora de las condiciones laborales dentro de la planta de producción. La automatización introducida por el sistema FICEP ha reducido significativamente tanto las operaciones manuales como el ruido generado por el proceso de fabricación, una consideración especialmente importante para una planta situada cerca de zonas residenciales.
Sin embargo, para Chiaravalli, la automatización no pretende sustituir a las personas, sino mejorar su papel y experiencia.
«Creemos firmemente en la automatización y en mejorar la eficiencia de los procesos productivos, no para reducir la fuerza laboral, sino para invertir en las personas permitiéndoles centrarse en actividades de mayor valor y orientadas a la calidad, reduciendo al mismo tiempo el trabajo manual. El sistema automatizado desarrollado con FICEP nos ha permitido lograr un salto tecnológico significativo.»
Una de las principales fortalezas de la colaboración fue el enfoque consultivo de FICEP. El proyecto se desarrolló mediante la cooperación continua entre los equipos técnicos de ambas empresas, con el objetivo de entregar no solo una máquina, sino una solución de producción adaptada a las necesidades específicas de Chiaravalli. El fuerte intercambio de conocimientos técnicos y la capacidad de dos empresas manufactureras altamente especializadas para trabajar estrechamente facilitaron cada etapa del proyecto, desde el análisis inicial hasta la integración del sistema en el proceso productivo.
Hoy en día, la colaboración entre FICEP y el Grupo Chiaravalli es un ejemplo tangible de cómo la innovación, la automatización y la experiencia técnica pueden crear un valor duradero cuando se basan en una visión compartida: transformar una inversión tecnológica en un verdadero motor del crecimiento industrial.
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